La liebre y la tortuga

Posted on 01 April 2019

Había una vez una liebre muy vanidosa que se pasaba todo el día presumiendo de lo rápido que podía correr.

Cansada de siempre escuchar sus alardes, la tortuga la retó a competir en una carrera.

—Qué chistosa que eres tortuga, debes estar bromeando—dijo la liebre mientras se reía a carcajadas.

—Ya veremos liebre, guarda tus palabras hasta después de la carrera— respondió la tortuga.

Al día siguiente, los animales del bosque se reunieron para presenciar la carrera. Todos querían ver si la tortuga en realidad podía vencer a la liebre.

El oso comenzó la carrera gritando:

—¡En sus marcas, listos, ya!

La liebre se adelantó inmediatamente, corrió y corrió más rápido que nunca. Luego, miró hacia atrás y vio que la tortuga se encontraba a unos pocos pasos de la línea de inicio.

—Tortuga lenta e ingenua—pensó la liebre—. ¿Por qué habrá querido competir, si no tiene ninguna oportunidad de ganar?

Confiada en que iba a ganar la carrera, la liebre decidió parar en medio del camino para descansar debajo de un árbol. La fresca y agradable sombra del árbol era muy relajante, tanto así que la liebre se quedó dormida.

Mientras tanto, la tortuga siguió caminando lento, pero sin pausa. Estaba decidida a no darse por vencida. Pronto, se encontró con la liebre durmiendo plácidamente. ¡La tortuga estaba ganando la carrera!

Cuando la tortuga se acercó a la meta, todos los animales del bosque comenzaron a gritar de emoción. Los gritos despertaron a la liebre, que no podía dar crédito a sus ojos: la tortuga estaba cruzando la meta y ella había perdido la carrera.

Moraleja: Ten una buena actitud y no te burles de los demás; puedes ser más exitoso haciendo las cosas con constancia y disciplina que actuando rápida y descuidadamente.

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One day a rabbit was boasting about how fast he could run. He was laughing at the turtle for being so slow. Much to the rabbit’s surprise, the turtle challenged him to a race. The rabbit thought this was a good joke and accepted the challenge. The fox was to be the umpire of the race. As the race began, the rabbit raced way ahead of the turtle, just like everyone thought.

The rabbit got to the halfway point and could not see the turtle anywhere. He was hot and tired and decided to stop and take a short nap. Even if the turtle passed him, he would be able to race to the finish line ahead of him. All this time the turtle kept walking step by step by step. He never quit no matter how hot or tired he got. He just kept going.

However, the rabbit slept longer than he had thought and woke up. He could not see the turtle anywhere! He went at full speed to the finish line but found the turtle there waiting for him.

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